En inversión inmobiliaria se repiten cuatro palabras que mucha gente usa como si fueran lo mismo: NPL, RPL, REO y subastas. Y no lo son.
La diferencia es clave porque no cambia solo “dónde compras”, cambia qué estás comprando, cuánto control tienes, cuánto tardas y dónde se te puede romper la rentabilidad.
Este post es un mapa rápido para que no compres el vehículo equivocado para tu perfil.
Nota: Contenido informativo. Antes de entrar en cualquier operación, revisa siempre la parte legal y financiera con profesionales.
Resumen rápido
- NPL: compras deuda impagada (riesgo + negociación + tiempo).
- RPL: compras deuda reactivada (menos riesgo, menos descuento).
- REO: compras el inmueble ya en manos del banco/fondo (más directo).
- Subasta: compras un derecho/adjudicación con reglas estrictas (riesgo alto si no dominas el proceso).
1) Mapa del terreno: qué estás comprando realmente
Aquí va la forma más clara de entenderlo:
- Deuda (NPL/RPL) → compras un expediente (y su posible salida: acuerdo, cobro, ejecución, refinanciación).
- Inmueble (REO/mercado tradicional) → compras propiedad (activo físico con transmisión directa).
- Subasta → compras una adjudicación/resultado dentro de un proceso reglado (y te obliga a conocer bien plazos y cargas).
2) Tabla comparativa (rápida y útil)
NPL (deuda impagada)
- Qué compras: deuda en problema
- Descuento: alto (si hay)
- Plazos: medios/largos
- Dificultad: alta
- Riesgo típico: documentación, ocupación, tiempo, proceso legal
RPL (deuda reperforming / reactivada)
- Qué compras: deuda que está pagando o se ha reactivado
- Descuento: medio/bajo
- Plazos: más predecibles
- Dificultad: media
- Riesgo típico: que vuelva a caer en impago, análisis de pagos
REO (inmueble en balance)
- Qué compras: inmueble ya adjudicado al banco/fondo
- Descuento: variable (a veces sí, a veces no)
- Plazos: más directos
- Dificultad: media
- Riesgo típico: estado del activo, cargas, ocupación, reformas
Subastas
- Qué compras: adjudicación/puja con reglas estrictas
- Descuento: potencialmente alto
- Plazos: inciertos (y estresantes)
- Dificultad: alta
- Riesgo típico: cargas, posesión, errores de cálculo, falta de inspección
3) NPL: qué es y cuándo tiene sentido
Un NPL es un préstamo impagado. El atractivo suele venir del precio: compras “problema” con descuento.
Cuándo encaja
- Tienes tolerancia al tiempo (y a que no todo salga a la primera).
- Trabajas por escenarios (no por una única salida).
- Tienes equipo o asesoría legal/operativa.
Señales rojas típicas
- Información incompleta del expediente.
- Rentabilidad que depende de “que salga rápido”.
- No tener claro el estado legal o la posesión del inmueble (si hay colateral).
4) RPL: el punto medio (menos riesgo, menos magia)
RPL es una deuda que vuelve a comportarse (está pagando o se ha reactivado). Es un entorno más “financiero”: la rentabilidad suele venir del flujo y del precio de compra, no del conflicto.
Cuándo encaja
- Quieres algo más predecible.
- Prefieres operar más con números que con ejecución legal.
- Buscas riesgo menor que un NPL.
Riesgo típico
- Que el préstamo vuelva a caer en impago (por eso importa el historial de pagos y estabilidad).
5) REO: cuando ya es “inmueble” (pero no es automático)
REO suele referirse a un inmueble que ya está en manos de una entidad (banco/fondo/vehículo). Aquí ya no compras deuda: compras propiedad.
Cuándo encaja
- Quieres una operación más parecida a una compraventa normal.
- Buscas menos incertidumbre legal que en deuda.
- Te interesa ejecutar estrategia clásica: alquiler, reforma, reventa.
Lo que la gente olvida
REO no significa “sin problemas”. Aún puedes tener:
- ocupación,
- cargas,
- mantenimiento,
- y diferencias entre lo que parece en anuncio y lo que es en realidad.
6) Subastas: alto potencial, alto riesgo (si no dominas el proceso)
Las subastas pueden dar descuentos fuertes… pero no perdonan errores. Aquí el riesgo no es solo el activo: también es el procedimiento.
Cuándo encaja
- Sabes analizar cargas y procedimiento.
- Tienes estómago para escenarios difíciles.
- Tienes margen para imprevistos.
Errores típicos (los que cuestan caro)
- Entrar sin estimar cargas y costes reales.
- No tener claro la posesión.
- Comprar “por precio” sin poder inspeccionar bien.
- No contemplar tiempos y gastos administrativos/legales.
7) Cómo elegir el canal correcto según tu perfil
Perfil conservador (quiero dormir tranquilo)
- Prioriza: REO / compraventa tradicional
- Estrategia: alquiler o reforma suave con márgenes realistas
- Evita: NPL/subastas si no tienes estructura
Perfil intermedio (acepto complejidad, pero con control)
- Prioriza: REO + RPL
- Estrategia: value-add y análisis de flujo
- Entra en NPL solo con casos muy claros y buen acompañamiento
Perfil oportunista (busco descuento, sé a lo que voy)
- Prioriza: NPL + subastas
- Estrategia: escenarios, negociación, ejecución, estructura legal/operativa
- Clave: no depender de una única salida
8) Costes ocultos (el “killer” del ROI)
Independientemente del canal, estos costes aparecen más de lo que la gente cree:
- IBI y comunidad acumulada
- derramas
- suministros / altas
- reformas no previstas
- honorarios legales / gestoría
- tiempos muertos (coste de capital)
La rentabilidad real se define por una frase: “cuánto tarda y cuánto cuesta hasta que puedo ejecutar mi salida”.
Conclusión
El error más común en inversión inmobiliaria es este: comprar el vehículo equivocado.
- Si quieres control y plazos claros: mira REO.
- Si quieres flujo y menor conflicto: mira RPL.
- Si quieres descuento y aceptas guerra: mira NPL.
- Si quieres potencial alto y sabes de procedimiento: subastas, pero con método.

